Mestura, la mezcla con gusto

Con menos de un mes de vida este restaurante ya acapara la atención de numerosos medios y blogueros. No es de extrañar teniendo en cuenta que detrás de este proyecto está Javier Loya un gran referente de la gastronomía asturiana que se adapta a la nueva demanda culinaria de Oviedo, menos sofisticada pero igual de exigente. De este modo,  ha trasladado la oferta gastronómica de Deloya al centro de la ciudad con un nuevo concepto.  Todo eran buenas expectativas que nos veíamos en la necesidad de experimentar.

collage mestura

Estéticamente Mestura supera con nota la tarea de saber adaptarse al entorno, quizás un poco hostil o desfasado, de un restaurante en un clásico hotel de la capital asturiana. Dos salones diferentes con una misma línea decorativa. Toques informales, como los manteles individuales, mezclados con elementos más sofisticados y una vajilla boho de Vista Alegre que cambia en cada salón. Todo ello indica el propio carácter de la carta y sus menús.

La carta, compuesta por mucha variedad de entrantes para picar,  ya denota ese punto informal. Desde  arroz cremoso, sushi, marmitaco de pulpo o croquetas de oricio y manzana; para pasar a los segundos más clásicos. Los menús son una buena opción, desde 36 euros el más corto con la bodega incluida a uno con degustación de 8 platos por 48 euros sin bodega.  Incorporan además un menú ejecutivo de medio día por 24 euros.

Mestura Oviedo

Aperitivo compuesto por : Boca brioche de guiso de ternera – en la foto, crema de cocido servida en taza de café y un mini cupcake de chorizo

Mestura Oviedo 2

Ñoquis de trufa y Parmesano con corazones de alcachofa

Mestura Oviedo 4

Sushi. Niguiri de salmón, roll de langostinos y roll de atún

 

Mestura Oviedo 3

Salmonete frito con jugo de fruta de la pasión y verduras

 

Mestura
Gran Hotel España. Calle Jovellanos, 2
Teléfono:  984 03 40 14

3 Comentarios

  1. Toni

    Como lector agradecería tu propia opinión sobre lo degustado. El post parece más bien un anuncio o nota de prensa.

  2. Olalla

    Es cierto, si bien he dado mi opinión sobre el concepto y la estética, como el éxito conseguido de hacer acogedor un espacio un poco sobrio, no he comentado los platos que sí que consiguieron impresionar. Había dado bastante cera a este grupo tras mi tercera visita a su restaurante Avant Garde en Gijón y esta vez sí que han superado con nota las expectativas. El único pero y todo teniendo en cuenta mi gusto, subjetivo, fue el café como aperitivo del que todo el mundo habla (crema de cocido), me pareció demasiado fuerte, demasiado sabor del cocido concentrado. El salmonete con el punto agridulce del maracuyá un acierto, mi indecisión ante este plato por ser más arriesgado que la siempre convincente lubina se vio enseguida resuelta al probarlo. El tema de los ñoquis es un mundo a parte, se deshacen fácilmente sin ser un puré, como tiene que ser, y la trufa estaba muy patente.

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