Guerra al lobby gastronómico

Ayer viendo a Martín Berasategui en Cuatro siendo entrevistado por Risto Mejide me asaltaron millones de dudas. En primer lugar, a Martín le ha venido de perlas, ha defendido su honor como cocinero y empresario y ha justificado su insuficiente puesto en el ranking de los mejores restaurantes del mundo en la revista ‘Restaurant’. Es una guerra abierta que ya tenían desde hace tiempo él y Rafael Ansón, máximo responsable del jurado español de esta lista. La misma disputa que existe entre estrellas Michelin o el ranking de los mejores 50 restaurantes de esta revista. Parece que la brecha se vuelve a abrir, a ver cuánto tardan en responder desde la revista ‘Restaurant’, o el mismo Ansón. Pero, sin duda, esa respuesta no tendrá la misma fuerza que el órdago lanzado ante la gran audiencia de este programa de televisión.

Y yo extrapolo esta disputa a mi entorno más cercano, me voy a los locales. A los cocineros asturianos, con o sin estrella, a los que he tenido la oportunidad de ir conociendo en los últimos años en diferentes eventos gracias a este blog. La primera regla de marketing o comunicación es no hablar mal de tu competencia. Pero, del no hablar mal al colegueo que parece que hay a veces, es algo que descoloca. La verdad que raro es que no se mencionen unos a otros: ‘el otro día estuve con fulanito – léase por cocinero de renombre- y ya me comentó que está preparando la carta para…’. O, ‘fui a comer al – restaurante de renombre- el otro día y… ‘. Me encantaría estar un día presente en el restaurante cuando una de esas visitas de unos de los grandes a otro de los grandes tiene lugar. ¿Se quedarán de sobremesa discutiendo el menú o preferirán no entrar en camisas de once varas y hablar sobre la industria hostelera y otros restaurantes? Está claro que hacer sinergias nunca viene mal y que el buen rollo también vende y ayuda, pero ¿de verdad es todo tan friendly entre las mejores cocinas asturianas? Un caso bien conocido en Asturias es el de Alejandro Urrutia. Por lo que dicen, parece que éste chef nunca ha jugado a ese amiguismo culinario y que muchos de sus colegas de profesión no se explicaban cómo le habían otorgado aquella estrella Michelin en 2012 que perdería súbitamente al año siguiente. ¿Habría amiguismos de otro tipo para conseguirla o simplemente merecida y expropiada por la críticas? Hemos oído de todo. De hecho, este chef ha dado un giro a su restaurante en 2014 tras los altibajos. Y es que hasta los mejores chefs españoles reconocen obtener rentabilidades modestas con sus restaurantes y se ven forzados a desarrollar otros formatos o vivir de otras industrias para aprovechar su marca. Así, por ejemplo, el mismo Berasategui, con siete estrellas Michelin, factura casi tres millones en su restaurante de Guipúzcoa, asesora a otros diez repartidos entre España, México y República Dominicana y tiene una tienda online. Además, simultanea esta faceta con sus apariciones en el programa de televisión Robin Food y en la Cadena SER.

Asturianos con estrellas Michelín

Asturianos con estrellas Michelín en 2012. Fotografía de La Nueva España – Miki López

¿Son solo los grandes con dos o más estrellas los que se meten en controversias o aquí al nivel del mar también los tenemos? ¿Me vais a decir que, como en todo, no hay rencillas? No hay dimes y diretes sobre si este es un sobón de la prensa y los críticos, mientras que ese otro habla por los codos solo para ganarse a clientela de alto ‘standing’ o este ya no sabe qué hacer además de estropear la fabada. Sé que algunos me leen y por aquello de no romper esa sinergia tan bonita continuarán manteniendo ese buen rollismo, a nivel comunicacional es lo mejor que pueden hacer. Pero para los lectores de a pie, ¿hay malos rollos? ¿Qué os parece ese lobby gastronómico, toda esa industria de las estrellas y los rankings? ¿Deberían todos hablar alto y claro como Berasategui o mantener la sinergia y el buen rollo?

1 Comentarios

  1. Toni

    Hombre, está muy claro que si criticas a tus compañeros te conviertes inmediatamente en un apestado en el mundillo y evidentemente no van a hacer buena propaganda de tu restaurante.
    Al final todos tenemos que ganarnos el cocido…

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.