De la perplejidad al puro deleite, una experiencia irrepetible en el occidente asturiano

Más vale tarde que nunca. Y es que después de un parón veraniego, alargado y bien justificado, no podía dejar pasar la oportunidad de contar la mejor experiencia gastronómica de 2016. Al menos por el momento. Y con lo poco que le queda a este año, dudo mucho que pueda superarse.

En el mes de julio recibí un correo de Elio, el propietario y chef del Restaurante Ferpel (Ortiguera, Coaña). Estaba preparando una experiencia gastronómica diferente y sorprendente para un grupo de amigos y me preguntaba si me interesaría participar. Así, sin más datos, la idea me atrajo  de entrada pues llevaba tiempo queriendo conocer Ferpel y suponía una buena oportunidad. Además, en esos días me encontraría por el gran (y cada vez menos olvidado) occidente asturiano, como viene siendo habitual, y me pillaba a mano. La experiencia hubiera valido la pena aunque me encontrara a 500 kilómetros de distancia. Pero claro, eso no lo supimos hasta que llegó el momento. El factor sorpresa jugó siempre su papel protagonista y Elio se encargó de que así fuera.

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La convocatoria fue el Martes, 2 de agosto, a las 6 de la tarde en Restaurante Ferpel. Allí nos encontramos a nuestros compañeros de batalla: los amigos de Fartúcate, los enólogos y creadores de Châpeau Wines y César, buenos amigos de Elio y amantes, cómo no, de la gastronomía. Una experiencia exclusiva para 6 personas. Nuestra sorpresa mayor fue cuando nos subieron en un taxi tipo furgoneta y nos dirigimos hacia el interior en lugar de hacia la costa. Ahí ya sabíamos que la experiencia no transcurriría en el restaurante, o al menos una parte de ella…

Llegamos a las Cuevas de Andina, un espacio semisubterráneo en el que nos adentramos todavía un poco incrédulos y perplejos. En la cueva principal y el espacio más bonito de este enclave, aconteció el primer homenaje. Allí nos esperaba otro de los protagonistas de la velada, Nicolás de la bodega Dominio del Urogallo, con su Fanfarria Blanco 2015. Un vino natural a base de Albarín blanco y Chasselas Doré, fermentado en barrica de roble francés durante 23 días y que pasa dos inviernos en barrica con el objetivo de que se limpie y estabilice de forma natural. Al toque fresco e intenso en boca del vino, Elio contrapuso con un buen bocado. Y tan bueno, un Tartar de Ciervo  servido en una hoja de limonero. Preparado allí mismo, en vivo y en directo, ante nuestra prolongada perplejidad.

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Terminada esta primera parte, nos volvimos al taxi, convencidos de que, ahora sí, acabaríamos en el restaurante Ferpel en esa mesa tan bonita que habíamos visto preparada en la terraza.  Volvíamos en dirección a la costa, eso sí, pero no parecía que fuéramos hacia Ortiguera. Nos paran en una carretera estrecha a medio camino y bajamos por un sendero hasta un molino del siglo XVI restaurado en 1992 por el propietario de la finca, Antonio, que allí estaba para recibirnos y explicarnos su gran trabajo.  Y junto al molino, en una mesa de pizarra, nos esperaba la segunda degustación, unas rapas de maíz con tocino, chorizo y cebolla. Esta vez el bocado fue acompañado de La Fanfarria tinto, Albarín Tinto y Mencía con 17 meses en barrica. Vino suave con gran retrogusto que le venía al pelo a esas rapas contundentes y servidas, como tienen que ser, sobre hoja de berza.

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Tras esta parada en el camino y ya convencidos de que la siguiente y definitiva sería en el restaurante, nos fuimos a visitar una playa recóndita a la que se accedía por un sendero desde el mismo molino. La perplejidad absoluta vino cuando desde lo alto observamos la playa y vimos que entre las rocas nos esperaba un equipo de cocina y de ‘sala’, con una gran mesa redonda en medio del pedrero. Estaba atardeciendo y la luz era inmejorable. Qué gran momento. Todavía escribiendo esto hasta me respingo. Aquí fue cuando dentro de mi gozo, me arrepentí enormemente de no haber traído la cámara de fotos. Y para colmo se me estaba acabando la batería del móvil.

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Bajamos a la Playa de Armazá con ayuda de una cuerda y del equipo que había preparado todo. Fotos, comentarios, miles de preguntas y halagos al creador de todo aquello, ¿en qué momento se le había ocurrido semejante barbaridad? Ahora sí, convencidos de que el final de la experiencia no transcurriría en el restaurante si no en aquel fantástico paraje, solo quedaba dejarnos deleitar, que se fuera haciendo de noche y que no subiera mucho la marea (estaba todo controlado). Y vaya que si lo hicimos. Aquí va el menú:

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Atadito de calamar con jamón y cebolla glaseada

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Ceviche de Mero

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Lomo de cabracho

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Dumpling de llámpares

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Percebes

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Crujiente de tinta de calamar con mantequilla de oricio

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Muil Ahumado

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Ensalada de bígaros aliñada con frutos secos y mayonesa de avellana

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Ostra del Eo. Con una especie de salsa tártara y un poco de cilantro

La bodega Dominio del Urogallo siguió acompañando el festín.

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Pésico Blanco. Vino blanco con crianza, Albarín 100%. Potente, con un largo retrogusto.

Dominio del Urogallo Retortoiro 2013. Tinto elaborado con uva Verdejo Tinto 70% y 30% con uvas autóctonas de Cangas del Narcea. Crianza en barrica de roble francés de 13 a 15 meses embotellado sin filtrar ni clarificar.

Dominio del Urogallo La Zorrina. Vino tinto elaborado en un 65% con uva Carrasquín y resto con todas las variedades autóctonas de Cangas.

Flor del Narcea fue el vino dulce elegido para el postre.

Fue un placer compartir momentos de intriga, perplejidad y admiración. Seguro que ninguno lo olvidaremos nunca. El hecho de haber podido cenar en una playa al atardecer con semejante menú, dudo que vuelva a repetirse. En febrero saldrá a la luz el video de la experiencia de la mano de RGB y en su página de Facebook se pueden ir viendo algunos ‘teasers’ del gran día. Gracias a Elio y a todo el personal de Ferpel por organizar algo tan grandioso, que conlleva un esfuerzo y un despliegue solo apto para los mejores apasionados de nuestra tierra y sus productos.

Como nota final, señalar que el Restaurante Ferpel tienen un su planta baja una zona de ‘showcooking’ en la que probar su menú desgustación según la temporada. Me queda pendiente este segundo homenaje. Eso sí, días después no quise perderme sus famosos arroces y este ‘Arroz As Llamosas’ supo a gloria y mar.

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12 Comentarios

  1. Elena Casal

    Acabo de ver y leer este reportaje y estoy maravillada,me encantó.
    Que suerte tengo de vivir cerca, y poder disfrutarlo.
    Gracias a todos los que lo hacéis posible,y principalmente a Elio.

  2. MARIAN

    Un sitio estupendo, buenisima comida y la atención a los clientes insuperable!!!, me encantó todo, todo y todo, muchas gracias a toda la plantilla.

  3. Alberto Melena

    INCREÍBLE!!!!!!
    Tengo la suerte de conocer a Elio y su restaurante
    y le auguró un futuro PROMETEDOR 
    Enhorabuena Elio 

  4. Origen Asturias

    Que entorno tan espectacular, que platos tan bien elaborados, que vino más rico… y ¡que envidia! yo también quiero una experiencia gastronómica así! No conocía el lugar pero me lo apunto para ir a visitarlo.

  5. Josy

    Increíble!!!!!Mi enhorabuena por esa cocina y los parajes tan entrañables.Eres” un crack”.Saludos y sigue cosechando éxitos.

  6. Pepe Patallo

    Me parece fantástica la experiencia gastronómica. El entorno lo conozco y es espectacular. Me hubiera gustado participar en la parte gastronómica porque todos los productos que se ven son delicatesen.

  7. Fernando Velasco

    He tenido alguna experiencia en este lugar, el servicio y el trato excelente, los platos y el peportaje, superior.
    Enhorabuena!

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