Cocina de autora

Dibujo de Fernando Antonio benito

Dibujo de Fernando Benito

Quizá muchos no reparen en ello, pero estamos acostumbrados a ver rostros masculinos en los eventos gastronómicos y en los fogones de los más afamados restaurantes. Desde hace un tiempo, cada vez que veo fotos de catas de vino, premios o eventos gastronómicos, busco  caras femeninas. Haberlas haylas, pero a veces parece que estas buscando a Wally.

El programa “Cocineros sin estrella”, que presenta José Ribagorda,  está dedicado precisamente a esos restaurantes y cocineros que, sin el renombre de los premios, han sabido llegar lejos y hacer famosos su platos. La casualidad, es que muchos de estos cocineros sin estrella son, en realidad, cocineras. La pena, es que quizá en estos casos sea más famoso el nombre del restaurante que el nombre de las creadoras.

También es cierto que a veces la tan demandada igualdad de género se exagera, y se quiere extrapolar a terrenos donde quizá sí sea difícil captar al sector femenino, y en algunos sectores al masculino, pero ¿la cocina? La cocina doméstica siempre fue cosa de mujeres, no así la empresarial donde antiguamente se exigía un hombre al frente de un restaurante.  Ya en las cortes reales los cocineros del rey eran hombres. Por no hablar del sector vinícola, donde, en un pasado no tan lejano, las mujeres no podían o no estaban capacitadas para hablar de vino.
Gracias a los avances en materia de igualdad, el sector femenino se ha ido introduciendo poco a poco en el mundo gastronómico empresarial. Eso sí, quizá más lentamente que en otros sectores. En 1972 el porcentaje de mujeres en el Culinary Institute of America, la escuela de cocina número uno del mundo, era tan solo del 5%. Hoy alardean, y digo alardean para bien o para mal, de estar al 45%. Sin embargo, ese porcentaje se reduce si lo comparamos con el de las chefs célebres de la industria gastronómica procedentes de estas escuelas. Otra de las escuelas de referencia mundial, Cordon Bleu, de origen francés y la segunda después de la americana, está celebrando en España el Primer Premio de Promesas de Alta Cocina. De los 50 jóvenes seleccionados hay un 32% de mujeres, cifra alentadora que demuestra el aumento del interés femenino por la cocina profesional.
De momento, en el mundo sólo seis chefs mujeres pueden presumir de tres estrellas Michelin. Una de ellas la tenemos en España, Carme Ruscalleda que en la actualidad es la única mujer del mundo que posee cinco estrellas Michelín, tres por su restaurante Sant Pau, en San Pol de Mar y dos por su homónimo en Tokio.
En cuanto a la crítica gastronómica, parece ser que también antiguamente eran ellos quienes se dedicaban a deleitarse e investigar en la cultura culinaria para luego contarlo.  Sin embargo, hoy podemos decir que en este sector las mujeres han despegado con fuerza. Mujeres como Alejandra Feldman, Celina Lozano, Julia Pérez Lozano, Rosa Rivas o Yanet Acosta han hecho que esto del paladar, del periodismo gastronómico y la crítica ya  no sea solo un mundo de hombres.
Esperemos, poco a poco, ir viendo también ese despegue en las cocinas de los mejores restaurantes. Un órdago a todas esas mujeres que se plantean sumergirse en el sector gastronómico y que seguramente se inspiren en el legado de sus madres y abuelas como lo hacen, y reconocen, los grandes chefs de renombre.

 

2 Comentarios

  1. Alejandra

    Una excelente nota!! Y muy cierta!! Y gracias por reconocer tantas virtudes! Muy ciertas de las mujeres y los esfuerzos que realizamos. 
    Un abrazo. 
    Alejandra F. 

  2. Carbayon

    Que sería de nosotros sin nuestras madres y nuestras abuelas!!! sapiencia, oficio, amor. Soy un gran defensor del genero femenino en la cocina pero desafortunadamente creo que se ha perdido una generacion, es lo que llamo la Liberacion de los Fogones.
    Con la mas que necesaria incorporacion de la mujer al ambito laboral y las ultimas politicas encorsetadas de la paridad hemos pasado del todo a la nada, cada dia es mas dificil encontrar mujeres generacionalmente nacidas en las tres ultimas decadas del siglo pasado que sean capaces de cocinar (corrijo, capaces somos todos, quizas debería decir voluntariosas). Una huida del pasado, un mirar al frente en pos de la modernidad, en principio todo ello buena cosa pero ni Juanon ni Juanin, hemos perdido el equilibrio y la mesura. Creo que este hecho ha sido determinante para que muchos hombres hayamos decidido tomar las riendas de las potas y sartenes, 
    Una rebelion en toda regla, la negativa al conformismo de la comida precocinada, basura, fast o como queramos denominarla, una negacion a la perdida de esos sabores caseros, un sindrome de Peter Pan culinario.
    Espero y confio que el auge de programas de cocina que hoy en dia nos invade haga que muchas mujeres vuelvan a ponerse el delantal y podamos hablar en un futuro proximo del Retorno de los Fogones

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