Cata de quesos Siete Lobas y cervezas Ordum

Habíamos conocido la Quesería Siete Lobas gracias, como no, a Aitor Luis Vega, en una cata de quesos del Vinoteo. Y gracias de nuevo a Aitor y a David Castañón de Les Fartures, nos reunimos en torno a una mesa para conocer más sobre esta quesería y sus productos. El entorno no podía ser mejor, pues la cata transcurrió en torno a la mesa de madera de Los Llaureles, un hotel rural con un pequeño restaurante del que hablamos aquí en su día.

Javier Barrera, de Siete Lobas, nos presentó un curioso repertorio. Pero lo que también transcendió fueron sus ganas por transmitir la pasión con la que fueron creados sus quesos y el porqué de cada uno. Con todo lujo de detalles y anécdotas.

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Empezamos por varias minilácticas de oveja y bolas pequeñas amasadas a mano. Cada una con su sabor peculiar. Una de ellas condimentada con ajo y pimienta que desde luego no dejó a nadie indiferente, con solo un 0,1% de ajo aquello era ajo en boca.

Después, vino la joya de la corona, CastroCastillo. Es una mezcla de tres leches en proporciones variables, con mayor porcentaje de oveja (más de la mitad). Afinado natural sobre madera en cueva y de coagulación mixta, es similar a un Gamoneu pero sin ahumar y más mantecoso al tener más oveja. Probamos varios afinados, de 4, 7 y 14 meses. Y es que, como colofón a la cata, Javier nos propuso una de sus variantes que surgió por accidente. Todo surgió a raíz de una ola de calor en pleno julio de 2015 en León. El estrés al que se vieron sometidos los animales y la labor de los coliformes hicieron, sin buscarlo, unas piezas para los buenos aventureros del queso. Picante y fortísimo, puro rocanrol. Lo curioso es que este CastroCastillo estresado, cuenta con numerosos adeptos que piden a gritos una nueva ola de calor en León.

En la cata también conocimos Luna Dorada, un queso de pasta enzimática de corteza lavada, tipo Chevrotin francés pero con leche de oveja, de unos dos meses de afinado en quesería y unos 600 g de peso. Asimismo, Javier Barrera nos presentó un pasta prensada de oveja elaborado por sus amigos y colaboradores de Zagal de la Mesta. Con 3 meses de maduración y un 5% de cerveza, todo lo bueno de un queso de oveja con matices frutales, a levaduras y lúpulo.

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La cervecería El Ca Beleño de Oviedo puso más contrastes y matices con las cervezas artesanas Ordum que acompañaron la cata y afinaron sabores. Probamos las siguientes variedades: una lager, rubia y suave, pero con la potencia justa de una artesana, sin abrumar demasiado para los pocos amigos delos sabores fuertes y matices de las artesanas. Frescura y poca graduación, perfecta para abrir la cata y una de las más aclamadas. A continuación vino una Speltia, aumentamos un grado el potencial con una de alta fermentación. Una cerveza de escanda con matices de plátano y un mes de fermentación. Después una Red Ale, una tostada especiada con nuez moscada y una Stout, Ordum Kraken, la más potente, un trago de cerveza con matices muy pronunciados de café.

Cada vez me gusta más esto de los quesos con cerveza, la burbuja limpia sabores y regustos pero también los potencia. Si bien es cierto que a veces la cerveza quita protagonismo al queso o viceversa, todo depende del paladar crítico de cada uno y de saber verlo y apreciarlo. O no, que también vale lo de dejarse llevar y librarnos del postureo gustativo ¿por qué no?

2 Comentarios

  1. Ruper

    Me encantan los quesos y vista esta cata me muero de envidia. A mi, cuestión de gustos, el queso con vino, claro que los maridajes tambien son delicados.

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